Fallaste

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que no escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.


Todas las cartas de amor son ridículas
Fernando Pessoa - Álvaro de Campos


Esto no es precisamente una carta de amor, pero creo que es el momento perfecto para mostrar lo ridículo que soy en estos temas.
Te analizo, observo cada minúsculo detalle de lo que haces, cada mínimo lenguaje corporal que pueda indicarme tus miedos. Sé lo que piensas y lo que auguras, la respuesta que esperas y el interés que cada persona te suscita. Si supieses que lo hago me preguntarías frustrada por una explicación y la respuesta no dejaría de ser más lamentable aún que mis actos: busco desesperadamente odiarte para defenderme, odiarte y así no quererte, porque el miedo y el dolor son más difíciles de sobrellevar que el odio. Es un mecanismo de defensa que arrastro desde las que fueron mis experiencias amorosas más intensas y que irremediablemente me encauzaron a buscar aprecio como una fiera desbocada. El resultado final siempre era similar: el eterno conflicto entre la expectativa y la realidad, la batalla perdida que comenzaba con un sabor victorioso, tu rechazo y mi idolatría.
He conseguido finalmente conocerlo todo sobre ti, tus reglas son ahora una excusa para que triunfe el hastío y el desprecio. En cuanto llegues serás carne de cañón para mis ideas, voy a racionalizar cada una de mis emociones hasta que solo quede distancia entre nosotros. No tienes nada que hacer…
Llamas a la puerta, pero estoy preparado. No me importa si sonríes al saludarme, estoy por encima de eso. Todo el misterio que te rodea no tiene nada que hacer, nuestras conversaciones ya se las llevó el tiempo. 

Entras


Houston, tenemos un problema. Pupilas dilatadas, pelos de punta, hormigueo en las manos, una extraña sensación me recorre todo el cuerpo y mi corazón se dispara. Joder, me sigue gustando, y mucho. Estamos perdidos… ¡COGE ESA CERVEZA PERO YA!

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